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Las piezas reutilizables son analizadas con el
fin de determinar si necesitan ser reparadas o si están en perfectas
condiciones de uso, posteriormente, una vez su condición de funcionamiento
está determinada se ponen en venta como piezas de segunda mano.
Los componentes que por su toxicidad para el
medio ambiente requieren de un tratamiento especial (aceites, neumáticos,
restos de combustibles, etc.) son separados y enviados a las instalaciones
correspondientes para proceder a su destrucción de las formas establecidas
por la legislación aplicable.
Finalmente, aquellas partes que no pueden ser
reutilizadas y que no presentan una toxicidad que requiera un tratamiento
especial, son gestionadas con el fin de reintroducirlas en la cadena
productiva por la vía del reciclaje.
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